Sabes que nos entendemos,
sabes perfectamente,
lo que pienso,
así de sencillo,
nuestro camino,
¡lo sabes! ¡lo sé!
tú y yo, ¡lo sabemos!
¡no hay distancias!
¡no hay tiempo!
¡no hay circunstancias!
Nuestras adoradas almas,
se perciben, se cuidan,
se llaman desde sus inicios,
desde sus primeros destellos,
allá, en el firmamento.
Y, el brillo de tu alma,
me llega desde donde tú estás
y, la mía, brilla para ti
de manera angelical,
donde tú estés,
te cuidará;
¡lo sabes! ¡lo sé!
tú y yo, ¡lo sabemos!.
Mercedes Luque Navarro